La mayoría de las personas queremos entablar relaciones «especiales», conocer personas «especiales», a esa persona «especial» para formar pareja, etc, tenemos un concepto ideal y romántico de lo que llamamos especial.   Después de haber estudiado Un Curso de Milagros y de comprender su perspectiva sobre las relaciones y sus niveles de aprendizaje, prefiero tener relaciones santas.

Las relaciomes especiales según el Curso, son  relaciones nacidas del miedo y las relaciones santas son nacidas del amor,

Las primeras buscan satisfacer al ego y las segundas al Espíritu. Desde el ego buscaremos relaciones donde la co-dependencia es el pan de cada día; pretendemos encontrar en el otro eso «especial» que creemos que nosotros no tenemos, buscamos que nos complete, mejor dicho la llamada «media naranja» para completar a la brava, la naranja entera.

Así,por ejemplo, las mujeres buscamos a ese hombre que nos de la seguridad que no nos damos a nosotras mismas:  y lo vemos al principio como el hombre más seguro del mundo entero, para luego verlo como:  «demasiado seguro» y tacharlo y juzgarlo de «arrogante insensible» y de «cómo ha cambiado»..  Los hombres, por su parte hacen lo mismo; buscan por ejemplo, la ternura y la sensibiidad de una mujer al no reconocer el lado sensible y femenino en ellos; y entonces encuentran no a una mujer tierna y dulce, !no,no,no!, sino a «la más tierna, dulce y sensible del mundo», para despúes ver a la «más llorona y melcochuda del planeta» que además lo tiene harto porque llora por todo!.

Este tipo de relaciones aunque traen como  todas, la posibilidad de la mayor oportunidad de crecimiento y aprendizaje, también traen consigo más dolor y sufrimiento debido a esas máscaras que nos ponemos para conquistar al otro; para que nos amen porque no nos aceptamos completos y perfectos tal y como somos.

Por otro lado, las relaciones santas se establecen entre personas que se reconocen completas con sus fortalezas y debiidades, se aman a si mismos y se aceptan tal y como son o al menos están dispuestas a hacerlo. Por lo tanto, es más fácil aceptar y amar al otro tal y como es; sin máscaras.  En la relaciones santas hay mutuo auto-reconocimiento de las posibles fallas de carácter que están dispuestos a sanar y a trascender, no hay necesidad de juzgar, ni tratar de cambiar al otro sino de compartir, complementar, perdonar, ser amigos compasivos, honestos,transparentes que sanan juntos sus mentes.

Recuerda que ambos tipos de relaciones buscan el mayor grado de aprendizaje y crecimiento y se dan con todo tipo de personas; familiares, amigos, compañeros de trabajo, jefes no sólo entre parejas como tendemos a pensar.

Concluyendo, las relaciones santas tienen algo de especial porque hay cosas que sanar, pero su motivación es el amor y traen alegría y verdad… por eso yo las prefiero, sin embargo, podemos ver a todas  las relaciones como  valiosas si apreciamos el aprendizaje que ellas nos brindan sin importar cuánto duren. ¡Merecemos relaciones felices!

 

 

 

 

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